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divendres, 11 de setembre del 2026

Mas no atina
       cómo ni quién la hirió

Santa Teresa. Las Moradas. Fragment del capítol tercer.

Siente ser herida sabrosísimamente, mas no atina cómo ni quién la hirió; mas bien conoce ser cosa preciosa, y jamás querría ser sana de aquella herida.

Quéjase con palabras de amor, an esteriores, sin poder hacer otra cosa a su Esposo, porque entiende que está presente, mas no se quiere manifestar de manera que deje gozarse, y es harta pena, anque sabrosa y dulce; y anque quiera no tenerla, no puede; mas esto no querría jamás. Mucho más le satisface el embebecimiento sabroso, que carece de pena, de la oración de quietud.