Santa Teresa. Las Moradas. Fragment del capítol tercer.
Siente ser herida sabrosísimamente, mas no atina cómo ni quién la hirió; mas bien conoce ser cosa preciosa, y jamás querría ser sana de aquella herida.
Quéjase con palabras de amor, an esteriores, sin poder hacer otra cosa a su Esposo, porque entiende que está presente, mas no se quiere manifestar de manera que deje gozarse, y es harta pena, anque sabrosa y dulce; y anque quiera no tenerla, no puede; mas esto no querría jamás. Mucho más le satisface el embebecimiento sabroso, que carece de pena, de la oración de quietud.

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